Cámaras de seguridad domésticas: testigos y a veces espías
Según una encuesta en Estados Unidos, una de cada cuatro personas admite que utiliza las cámaras de seguridad de su casa para espiar a sus vecinos, y una de cada diez afirma haber visto hechos sobrenaturales en las grabaciones de estos dispositivos, cada vez más frecuentes en los vecindarios…

Videocámara de seguridad doméstica exterior. Foto: Vivint.
Si su vecino tiene un sistema de videoseguridad en el hogar, existen buenas razones para que usted mantenga las cortinas de su casa desplegadas y también sea discreto con sus actividades y movimientos en la calle, para proteger su intimidad y su vida privada.
Una reciente encuesta ha desvelado que muchos estadounidenses no solo están usando sus cámaras de vigilancia para mantener su casa segura, sino también para espiar sistemáticamente al vecindario, según la plataforma Study Finds, especializada en la divulgación de investigaciones científicas y tecnológicas.
Los principales motivos para adquirir una cámara de seguridad para el hogar son: asegurarse de que el entorno sea seguro, según manifiesta el 48,7 % de los encuestados; y evitar que los visitantes no deseados llamen a la puerta (el 23,9 %), de acuerdo a Vivint.
MIRAR SIN SER VISTO.
Estos videoporteros electrónicos y monitores captan algunos hechos divertidos, sucesos extraños e incluso momentos impactantes, y desvelan algunas conductas sorprendentes por parte de los usuarios de estos sistemas, según la misma encuesta.
Casi una cuarta parte de los encuestados (el 24,3 %) admitió haber usado sus cámaras para espiar a sus vecinos, según este estudio de Vivint, denominado “Most shocking things witnessed on security cameras” (Las cosas más impactantes presenciadas en las cámaras de seguridad).
Las personas de la Generación X, nacidos desde mediados de la década de 1960 a mediados de la décadas 1980, aproximadamente, tienen una afinidad particular con este comportamiento de espionaje doméstico, según la encuesta.
En cambio, los usuarios más jóvenes, a menudo tienen comportamientos muy diferentes de los de las personas mayores.
Por ejemplo, el 30% de los encuestados que forman parte de la Generación Z, nacidos desde mediados de la década de 1990 a mediados de la década de 2000, aproximadamente, explicaron que han usado sus cámaras de seguridad para evitar a las personas que tocaban la puerta.
Otro punto sorprendente de esta encuesta es el relativo a los extraños sucesos captados por algunas de los miles de cámaras domésticas instaladas en EE. UU. y que, según afirman quienes tienen estos dispositivos, han sido descubiertos al visionar las grabaciones que van, desde lo adorable y divertido, hasta lo aterrador e inexplicable.
Según Vivint, las personas instalan cámaras de seguridad en sus casas sobre todo para asegurarse de que su entorno sea seguro, monitorizar la llegada de paquetes y evitar que los roben los llamados “piratas o ladrones del porche”.
También las instalan y hacen funcionar para poder observar la llegada de personas, vigilar su propiedad, seguir con la mirada a niños y mascotas y observar la vida silvestre, así como para espiar a sus vecinos.
GRABACIONES DESCONCERTANTES.
Pero, en muchos casos, terminan descubriendo en sus grabaciones de seguridad sucesos cuyo denominador común es la sorpresa.
De hecho, estos sistemas de video vigilancia no solo han captado a veces la preparación de alguna “fiesta sorpresa” o la llegada de una “visita no deseada”, que ya no pudieron sorprender a los habitantes de la casa, sino también una “buena cantidad de visitas sorpresa ´de otros mundos`”.
Más de 1 de cada 10 usuarios afirmó que había visto en sus imágenes de seguridad la presencia de fantasmas o seres extraterrestres o incluso sucesos sobrenaturales, según la encuesta.
Por otra parte, aunque muy pocos encuestados observaron en las videograbaciones un delito grave, muchos sorprendieron a sus vecinos y a veces también a personas que residen en su propia casa, haciendo algo inapropiado, como no recoger los desechos de sus mascotas o robar algo, puntualizan.
Algunos padres sorprendieron a sus hijos adolescentes escabulléndose de la casa. Un encuestado de 58 años explicó que él y su esposa sorprendieron a su hijo invitando a personas sin su permiso, y otro usuario descubrió al perro de su hija abriendo el portón del patio de la vivienda y ladrando para “invitar a otros perros a correr allí”, según Vivint.

