Hacer mucho no es lo mismo que lograr mucho
Trabajo todo el día, dedico tiempo extra, me esfuerzo al máximo y lo que debo lograr en mi puesto sencillamente se niega a suceder.
Si te identificas con esta afirmación, es probable que no estés logrando una precisa diferenciación entre actividad y resultados. En nuestro trabajo lo más relevante no es hacer mucho, sino lograr el cumplimiento de la misión de nuestro puesto, lo cual se puede medir en los indicadores.

Nuestra valía
El valor que aportamos como colaboradores no radica en la cantidad de actividades que hacemos, y quiero ponerlo en un ejemplo cotidiano: supongamos que conduzco un vehículo y ese vehículo tiene un gran rendimiento en cuanto a consumo de combustible, manejo con pericia siguiendo las indicaciones de tráfico, me desplazo a una velocidad óptima y no pierdo ni un solo segundo. Sin embargo, mi destino está al norte y me estoy dirigiendo al sur. ¿Tendrá algún valor todo lo anterior?¿importará mucho mi pericia como conductor y lo eficiente que sea mi auto?
Por supuesto que no… la eficiencia de nuestras herramientas, las competencias que tenemos, nuestra capacidad de trabajo y nuestra disposición vale muchísimo; pero sólo si está canalizada al logro de nuestro objetivo.
Lo que hacemos y la pericia con que lo hacemos, son nuestras actividades. Es cada tarea que realizamos día a día. Pero debemos analizar que estas tareas estén realmente dirigidas a nuestro objetivo. Y el primer paso es conocer cuál es el objetivo a lograr con cada actividad, cual es el resultado que debemos obtener con ello.
Si la actividad está realizada, pero el resultado no se logra, debemos hacer algo diferente entonces. Si el resultado se logra, al menos parcialmente, entonces debemos enfocarnos en hacer nuestra actividad con mayor pericia y eficiencia.

Hoy te invito…
Evalúa cada actividad que ejecutas analizando cuál es el objetivo que quieres lograr con ello y conviértela en una acción que impacte en el resultado… luce todas tus competencias como colaborador, pero dirígelas al punto al que quieres llegar: que la marea de actividades no te impida perder el norte.
Se constante, se disciplinado y mira siempre al destino al que te diriges.

