Dispositivos electrónicos que vuelan con el viento

El ‘diente de león’ es una planta herbácea que se caracteriza por la forma esférica de su parte superior, una especie de bola compuesta de finísimos filamentos.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington (UW) en EE. UU, está desarrollando una serie de pequeños dispositivos sin batería que flotan en el viento, inspirándose en la manera en que los ‘dientes de león’ aprovechan el viento para diseminar sus semillas.
Estos dispositivos sensores, que son capaces de mantenerse flotando impulsados por las corrientes de aire durante un tiempo considerable, sirven para monitorear la temperatura, la humedad y otras condiciones medioambientales, que varían en las grandes extensiones de tierra, como granjas o bosques, según la UW.
ELECTRÓNICA INSPIRADA EN LA NATURALEZA.
Estas herramientas tecnológicas inspiradas en la naturaleza podrían brindar información única y útil para una variedad de aplicaciones, incluida la agricultura con asistencia digital y el monitoreo del cambio climático, según esta universidad.
Explican que esta nueva tecnología ofrece una solución innovadora para este tipo de monitorización, que actualmente es problemática porque requiere mucho tiempo y además es costoso colocar físicamente cientos de sensores en un área grande, apunta.
Cada uno de los diminutos dispositivos portadores de sensores electrónicos desarrollados por la UW puede ser arrastrado por el viento mientras cae hacia el suelo.
Este dispositivo es unas 30 veces más pesado que una semilla de diente de león de 1 miligramo, pero aun así es capaz de viajar tras ser lanzado desde un dron, hasta 100 metros cuando sopla una brisa moderada, lo que equivale aproximadamente a la longitud de un campo de fútbol, según se comprobó en los ensayos.

Una vez en tierra, cada dispositivo, que puede albergar al menos cuatro sensores, utiliza paneles solares para alimentar el sistema electrónico que “lleva a bordo” y puede compartir los datos recogidos por sus sensores de modo inalámbrico a una distancia de hasta 60 metros, según sus creadores.
Estos dispositivos toman mediciones de la temperatura, la humedad, la presión y la luz ambiental y las trasmiten mediante señales inalámbricas cuando a sus minipaneles solares les llega la luz natural, interrumpiendo la recolección de datos y las trasmisiones con la puesta del sol y reanudándolas a la mañana siguiente, al volverse a encender automáticamente.

