Es muy probable que con anterioridad hallamos escuchado este término, pues ha sido continuamente utilizado dentro de nuestra organización. Si no lo has escuchado, ahora te comento qué es lo que queremos decir con ello… y si sí lo has escuchado: recuérdalo, pues la idea que encierra nos puede llevar a obtener mayores éxitos, laborales y personales, con un esfuerzo bien dirigido.
Y es que, en algún momento, todos nos hemos topado con alguna acción en nuestros trabajos que requirió de muchas horas extras, un gran sentido de urgencia, un esfuerzo desmesurado y una actitud ‘casi heroica’ para lograr el resultado. Vaya, en pocas palabras, sudamos la gota gorda, quedamos al borde del colapso pero lo logramos…

¿Y qué sensación nos causan estos actos heroicos?
Aunque la respuesta varia de persona a persona, la sensación tiene algunos componentes similares: sentimos que somos valiosos, que podemos lograr grandes cosas, que pese a las circunstancias, cual película de Cowboys, llegamos en el momento justo, aniquilamos al villano y ahora nos alejamos en nuestro rampante corcel hacia el horizonte y nuevas aventuras.
Muy frecuentemente resolver una fuerte complicación laboral y hacerlo de manera urgente nos da un sentido de grandeza como colaboradores.
La verdad ¡qué bueno sentir eso! es bastante reconfortante, pero… ¿tiene una utilidad a mediano y largo plazo? Más aún: ¿es verdaderamente valioso? Debemos ser cuidadosos en esta sensación: cuando hemos librado una situación laboral complicada de esta manera heroica, casi de película, lo más probable es que hayamos intervenido en provocarla.
Sé un héroe de lo cotidiano

No quiero dar a entender, de ninguna manera, que no debamos resolver estas situaciones urgentes… pero es importante buscar la manera de que no sucedan. ¡Ahí está el verdadero heroísmo que aporta valor a nuestra empresa! No requerimos un sentido de urgencia; requerimos un sentido de previsión, un sentido de constancia y un sentido de cumplir con cada detalle, por insignificante que parezca.
Cada actividad, por pequeña que sea, que dejamos de cumplir en tiempo y forma, afecta nuestro trabajo en corto, mediano y largo plazo… y no solo eso, también frena el trabajo de los demás, creando un lastre que crece como bola de nieve.
El verdadero heroísmo es realizar cada acción de nuestro puesto de manera precisa: en el momento en que debe ser hecha y en la forma en que debe ser hecha.
Hoy te invito…
Conoce cuál es el momento y forma en que debes realizar cada una de tus actividades. ¿Tienes duda? Está bien no saberlo todo… lo malo es quedarse en ese desconocimiento. Pregunta, repasa tus manuales, procedimientos operativos, modelos de trabajo, reglamento interno de trabajo, políticas: todo lo necesario para saber cuándo y cómo debes hacer las cosas.
Pide retroalimentación, ajusta el camino, adquiere nuevas habilidades… no se trata de cometer actos triunfales que deslumbren pero sean breves como estrella fugaz. El verdadero valor de lo que hacemos es una calidez constante y siempre confiable como la luz del sol.


Ser puntual,ordenado,realizar los reportes en tiempo, escribir con porlijosidad, compartir información con las diversas áreas que así lo requieren, te hace ser heroe de lo cotidiano
Constancia y disciplina y el resultado está asegurado
Muy cierto la verdad es que se siente mucha satisfacción despues de haber cumplido con alguna labor extra que está dentro de las consignas de nuestro trabajo